Pão de queijo
El pão de queijo es uno de esos bocados brasileños que se reconocen al instante: panecitos pequeños, doraditos por fuera, suaves y elásticos por dentro, con ese sabor salado a queso que los hace desaparecer apenas llegan a la mesa.
Aunque su nombre significa “pan de queso”, no es un pan tradicional. Nació en Minas Gerais, tierra de queserías, y su historia está ligada a la mandioca (yuca), la raíz que sostuvo a Brasil mucho antes de que llegaran los europeos con el trigo. Se hace con polvilho —el almidón de la yuca— y no con harina de trigo, por lo que es naturalmente libre de gluten. De ahí también su textura tan particular.
Y su secreto no está en un ingrediente raro, sino en una técnica: el escaldado. Los líquidos se calientan casi hasta hervir y se vierten sobre el almidón, que al contacto con ese calor cambia por completo y se vuelve una masa suave y elástica. Ese solo paso es lo que separa un pão de queijo aireado y tierno de uno pesado y macizo.
Y aquí la Thermomix® lo hace todo en un mismo vaso: ralla el queso, calienta los líquidos a la temperatura exacta, escalda el polvilho sin grumos y amasa. Tú solo tienes que bolear y hornear.
Ingredientes
200g de queso curado, en trozos (tipo minas, parmesano, manchego o provolone)
200g de leche
100g de aceite (de maíz o girasol)
1cdita de sal
300g de polvilho (almidón o fécula de yuca)
2 huevos
Procedimiento
Coloca el queso en el vaso; ralla 10 seg/vel 9. Retira y reserva.
Coloca en el vaso la leche, el aceite y la sal; calienta 5 min/90°C/vel 1.
Añade el polvilho y mezcla 20 seg/vel 6, para escaldarlo. Retira el vaso de la base y deja enfriar unos 15 minutos, hasta que la masa esté tibia (no caliente).
Precalienta el horno a 180°C y forra una charola con papel para hornear.
Regresa el vaso a la base. Añade los huevos y el queso reservado; amasa 2 min/vel espiga.
Baja la masa de las paredes con la espátula y amasa 1 min/vel espiga. Deja reposar 10 minutos: la masa queda suave y un poco pegajosa.
Engrásate las manos con un poco de aceite, forma bolitas y acomódalas en la charola, separadas entre sí (crecen al hornear).
Hornea 20-25 min a 180°C, hasta que los pão de queijo estén dorados e inflados. Sírvelos calientes o tibios.
Preguntas frecuentes
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Usa un queso curado.
El tradicional es el queijo minas meia cura, pero funcionan de maravilla el parmesano, el manchego, el provolone o una mezcla (por ejemplo, parmesano con mozzarella para que gratine y estire).
Lo que hay que evitar son los quesos muy frescos o grasosos —como el panela— porque ablandan la masa y la vuelven aceitosa.
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No. Para hacer pão de queijo necesitas almidón de yuca, fécula de mandioca o tapioca starch. La harina de trigo no da la misma textura elástica ni el mismo resultado.
Además, una de las características del pão de queijo tradicional es que no se prepara con harina de trigo.
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Escaldar es bañar un ingrediente con un líquido muy caliente. Aquí, ese calor hace que los gránulos de almidón absorban el líquido y se hinchen —lo que se conoce como gelatinización—, y eso transforma un polvo seco en una masa suave, elástica y fácil de moldear.
Es justo lo que da al pão de queijo su interior tierno y su buen crecimiento en el horno. Si te saltas este paso, la masa no se hidrata bien y los panecitos salen pesados, macizos y resecos. Por eso los líquidos deben estar bien calientes cuando entran en contacto con el polvilho.
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Puede pasar si el almidón no absorbió suficiente líquido, si los huevos eran muy grandes o si el tipo de almidón usado es más ligero. Deja reposar la masa 10-15 min para que termine de hidratarse.
Si después del reposo sigue demasiado líquida para formar bolitas, añade un poco más de almidón de yuca, de una cucharada en una cucharada, hasta que puedas manejarla.
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Puede pasar si el almidón absorbió demasiado líquido o si se añadió más cantidad de la necesaria. La masa debe ser firme, pero no quebradiza.
Si está demasiado seca y se agrieta al formar las bolitas, puedes añadir un chorrito pequeño de leche y mezclar de nuevo hasta recuperar una textura más flexible.
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Es normal que algunos pão de queijo queden un poco huecos por dentro. De hecho, parte de su textura característica viene de esa combinación de corteza ligera, interior elástico y pequeños espacios de aire.
Si quedan demasiado secos o completamente vacíos, puede ser señal de exceso de cocción.
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Puede deberse al tipo de almidón, a que la masa estaba demasiado pesada o a que el horno no estaba suficientemente caliente. El polvilho azedo suele ayudar a que se inflen más.
También es importante hornearlos en horno precalentado y no abrir la puerta durante los primeros minutos de cocción.
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Sí, y es lo mejor para tener listos en cualquier momento. Forma las bolitas crudas, congélalas separadas en una charola y luego pásalas a una bolsa. Se hornean directo del congelador, sin descongelar, sumando unos minutos al tiempo.
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También puedes preparar…
El pão de queijo es perfecto para servir como botana salada en una mesa brasileña: calientito, doradito y listo para compartir. Puedes acompañarlo con coxinha de frango y para cerrar con algo dulce, prepara brigadeiros: pequeños bocados de chocolate con alma de celebración brasileña, ideales para cumpleaños, reuniones o mesas dulces.
También puedes visitar nuestra guía de recetas inglesas para el Mundial 2026 o explorar más recetas de otros países en Sabores del Mundial ⚽️.